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Mostrando entradas de septiembre, 2011

El oficio de escribir visto desde adentro: Escritores en su tinta

Escritores en su tinta: Consejos y técnicas de los escritores expertos , Fernando Vásquez Rodríguez, (edición del autor), Bogotá, 2008 Este libro llamó mi atención cuando llegó a mis manos hace un par de años pues gira en torno a la pregunta esencial del oficio de la creación literaria: ¿Es posible enseñar el oficio de escribir? Y si bien hoy día es ya inútil tapar el sol con las manos ante la oleada de pregrados, maestrías y talleres de creación literaria que aparecen aquí y allá, respaldados en algunos casos por prestigiosas instituciones como la Universidad Nacional y la Universidad Central por sólo citar dos casos, el debate no está cerrado. Ya comienzan a verse numerosos casos de autores que son fruto de una formación académica: Junot Díaz, ganador del premio Pulitzer con La maravillosa vida breve de Oscar Wao es un resultado de la academia norteamericana Soy de los que creen, al menos por ahora, que el aprender a escribir ficción correctamente es un aprendizaje solitario, un

Cómo abordar la lectura cuando se es escritor. Una propuesta, en especial para nuevos escritores

Nabokov leyendo un libro Sin animo de dogmatizar ni caer en fórmulas canónicas, quiero compartir estas inquietudes acerca de la forma como los escritores podemos y queremos enfrentar la lectura.  Quizá, seguramente, se trata más de una opinión muy personal pero imagino que en algunos puntos muchos compartirán. La pregunta es la de siempre: ¿de qué manera aborda un escritor la lectura de una novela de otro escritor? Por cuanto es evidente que el nivel de lectura cambia, a veces de manera muy profunda cuando quien abre el libro y comienza la lectura es una persona que ya ha tenido el oficio, la experiencia (a veces difícil, tortuosa o frustrante) él o ella misma de sentarse frente a la pantalla para poder crear, de la nada, una obra literaria; el placer del texto es distinto, va más allá de la diversión, el amusement , el escape; siempre hemos dicho que leemos diferente, que queremos ver de qué manera fue construida la novela, de qué manera están hechas las costuras por dentro para que

La sociedad prostituta: Destinos intermedios de Octavio Escobar Giraldo

Destinos Intermedios de Octavio Escobar Giraldo, Periférica, 2010, 194 páginas. Una sociedad atrasada, pobre y ávida de movilidad social se pliega, entre indefensa e hipnotizada, al poder avasallador y alucinante del dinero fácil. En esta colectividad nadie está a salvo: los primeros que caen bajo las redes del imperio narcotraficante son los políticos. Con igual facilidad sucumben las autoridades judiciales, militares y policiales. También se dejan contaminar por el absceso social los personajes de la farándula que gravitan como satélites en torno a las luminarias que controlan el negocio, también los periodistas y curiosamente hasta los humoristas, aquellos encargados de retratar a la sociedad en su crudeza absurda e histriónica, no logran evadir la intrincada red. La mancha inunda cada rincón de la sociedad que un día despierta y constata que está infectada desde sus entrañas y que ninguno de sus órganos está a salvo. Destinos intermedios es el retrato brutal de una sociedad de

Acerca de La luz difícil, la nueva novela de Tomás González: una perspectiva desde el propio quehacer literario

La luz difícil , Tomás González, Alfaguara, 2011 Imagino que cuando se tiene cualquier oficio ­—médico, profesor, ejecutivo de empresa, estudiante o desempleado, digamos­— el desempeñar también el de lector debe ser una delicia. En ese mundo, la lectura de una obra literaria, si es de calidad, se convierte en el placer del texto , como decía Barthes. Pero cuando se tiene el oficio de escritor, el otro oficio, el de lector, se convierte la mayoría de las veces, en una pesadilla. Lo digo por que desde cuando se reconoce en sí mismo el quehacer literario como raison d'être , la lectura se hace desde la propia experiencia del trabajo creativo. De esa forma, cada libro que llega a mis manos pasa por el filtro de un proceso a la inversa, en el que se reconoce la lectura del texto como el ejercicio final de un larguísimo trabajo, que inicia con la incubación de una idea, el germen de un argumento, hasta el desarrollo y puesta en escena de unos personajes, de la caracterización de los

El antecesor de El Rinoceronte Ilustrado

El Rinoceronte Ilustrado nació con el nuevo siglo, por allá en junio o julio del 2000 como un café filosófico para discutir temas sobre filosofía, ética y cultura. Me había enterado por esos días de lo popular que estaban siendo estas tertulias, donde lo que se busca es recuperar el diálogo, activar el espíritu y conversar en torno a algún tema propuesto por culquiera de los asistentes. Nos reuníamos en el segundo piso de una librería de la carrera 15 con calle 73 de Bogotá, amablemente facilitada por los administradores. Cada semana llegaban los que querían y los que podían. El único requisito era disposición de ánimo y respeto por las ideas y comentarios de los demás. No pretendíamos despliegue de erudición o citas de filósofos o autores; al menor asomo de una cita de un autor o un libro, con amabilidad recordábamos que lo importante era la opinión individual y no la maroma memorística para evocar tal o cual autor o libro. Las reuniones duraban cerca de dos dos horas y al final siem