Oscar Wilde (1854-1900) «VIVIAN.— …El Hipogrifo mascará su avena dorada en cuadras y será nuestra dócil cabalgadura y el Pájaro Azul se cernirá sobre nosotros, cantando hechos imposibles y bellos, historias adorables que no suceden nunca, historias que no son y que podrían ser. Pero antes de llegar a eso debemos recuperar el arte perdido de la Mentira. CYRIL.— Entonces recuperémoslo ya, ahora. Para evitar cualquier error, le ruego que me resuma en dos palabras las doctrinas de la Nueva Estética. VIVIAN.— Son éstas, así brevemente. El Arte no se expresa más que a sí mismo. Tiene una vida independiente, como el pensamiento, y se desarrolla puramente en un sentido que le es peculiar. No es necesariamente realista en una época de realismo, ni espiritual en una época de fe. Lejos de ser creación de su tiempo está generalmente en oposición directa con él, y la única historia que nos ofrece es la de su propio desarrollo. A veces vuelve sobre sus pasos y resucita en alguna for...
... a propósito del 24° Festival Internacional de Títeres Manuelucho El gran escritor del romanticismo alemán, Heinrich von Kleist, autor de la incomparable novela Michael Kohlhaas y de narraciones estupendas como La marquesa de O , El terremoto de Chile , La mendiga de Locarno y la tragedia Pentiselea —sobre el combate entre la reina de las amazonas y Aquiles—, tiene a su haber, además, un lúcido y breve ensayo Sobre el teatro de marionetas. Allí revela en dónde radica la maravilla de las marionetas —y los títeres, pues unos y otros comparten género; solo se diferencian en la técnica empleada por los titiriteros—, y cómo este teatro llega incluso a ser superior al interpretado por los hombres. La gracia del teatro de muñecos reside, según Kleist, en que, a diferencia del teatro humano en donde los actores están mediados por la reflexión, la racionalidad y la autoconciencia, los muñecos se liberan de toda afectación, rigidez y torpeza, características propias del...