... a propósito del 24° Festival Internacional de Títeres Manuelucho El gran escritor del romanticismo alemán, Heinrich von Kleist, autor de la incomparable novela Michael Kohlhaas y de narraciones estupendas como La marquesa de O , El terremoto de Chile , La mendiga de Locarno y la tragedia Pentiselea —sobre el combate entre la reina de las amazonas y Aquiles—, tiene a su haber, además, un lúcido y breve ensayo Sobre el teatro de marionetas. Allí revela en dónde radica la maravilla de las marionetas —y los títeres, pues unos y otros comparten género; solo se diferencian en la técnica empleada por los titiriteros—, y cómo este teatro llega incluso a ser superior al interpretado por los hombres. La gracia del teatro de muñecos reside, según Kleist, en que, a diferencia del teatro humano en donde los actores están mediados por la reflexión, la racionalidad y la autoconciencia, los muñecos se liberan de toda afectación, rigidez y torpeza, características propias del...
Afiche del film Le redoutable sobre la vida de Jean Luc Godard durante los eventos de mayo del 68 Una pregunta que nunca deja de estar vigente —y más aun en estos días en que buena parte del mundo se inclina hacia las oscuras fauces de movimientos ultra de tendencia totalitarista— es la del rol del artista frente a su tiempo. La tentación es grande: dejar aflorar su compromiso político para explorar cómo hacer de su oficio sea el cine, la escritura o la obra plástica, para demostrar su pensamiento y, en especial, su adhesión a ideas que representan diversas corrientes ideológicas. En el siglo pasado, los años sesenta fueron significativamente controversiales en ese aspecto. Había demasiadas cosas ocurriendo al mismo tiempo para pasar indiferente: la guerra fría, Vietnam, Cuba, el Che, el maoísmo, el situacionismo, el trotskismo, la línea Moscú, por una parte; y por la otra, las fuerzas de reacción a la hegemonía cultural de la izquierda expresadas en la revuelt...