«…ya con el pie en el estribo, pero no con las ansias de la muerte, como el divino Cervantes» A. J° Restrepo ...
Hace años, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, asistí, con enorme expectativa, al lanzamiento de la novela de Paul Auster, 4 3 2 1 . Allí estaba, en persona el gran Auster, de quien había leído recientemente su espléndida Trilogía de Nueva York . Llegué temprano y me senté en la primera fila ¿Cómo no gozar de su conversación y, qué íbamos a saber, los que abarrotamos el auditorio, que a Auster le quedaban pocos años de vida? La presentación estuvo a cargo de un escritor mexicano que monopolizó la hora y media asignada. Además de la pedantería de hablar en inglés —a pesar de que estaba delante de un auditorio hispanohablante y que Auster tenía audífonos para la traducción simultánea— el presentador no dejó hablar a Auster ni siquiera diez minutos; tal era su cháchara para jactarse de su conocimiento de la obra, vida y opiniones del célebre invitado. El acto resultó bochornoso, por decir lo menos. A medida que avanzaba el desaguisado, Auster, un hombre cortés y educ...