Recibo llamada de una persona amiga, conmovida, que ha visto una entrevista a un reconocido escritor ‒a quien ella admira profundamente y sigue de cerca‒ en la que el autor dialoga públicamente con su siquiatra en una concurrida librería. La entrevista tiene un propósito único ‒-dice mi informante‒, y es la confesión ‒hoy día las confesio¬nes dejaron de ser secretas como en épocas de confesionarios y penitencias, para convertirse en espectáculo‒ ante decenas de asistentes a la librería, y por supuesto a miles de lec¬tores que se asoman a la entrevista en algún canal multimedia. ¿Cuál es la revelación? Algo sencillo pero demoledor, para algunos, al menos: el autor pasa por “una enorme dificultad emocional” de la que no ha podido salir a flote desde su último éxito editorial; dos años ha de ese suceso. La escucho y trato de empatizar. Conozco la obra del autor, quizás no tan bien como ella, que ha leído devotamente gran parte de la producción suya. Recuerdo que la última vez que l...
Pen
Internacional/ Colombia
Bogotá, mayo de 2013
El PEN Colombia de escritores –Asociación vinculada al PEN International, que propende por la libertad de expresión y los derechos humanos--, ante los permanentes y graves hechos de conculcación de libertades de expresión y ejercicio del periodismo (impreso y radial) que ocurren en el país, llama la atención al Gobierno nacional, a la Academia, a toda la Sociedad civil, sobre la necesidad de interrogar tanto la genealogía como las causas de poder de estos fenómenos. Ello, con el propósito de superarlas y afirmar el valor universal de la vida y una sociedad de convivencia, justicia y comunicación ciudadanas.
Entre estos hechos: 40 periodistas asesinados durante los últimos diez años (los más recientes, Guillermo Quiroz el 27 de noviembre y hace dos días el director de la emisora juvenil Radio Planeta, Alberto Lázaro del Valle); atentados (al periodista investigador de Semana, Ricardo Calderón); agresiones directas y amenazas (el año pasado hubo 150 agresiones directas y más de 80 amenazas a reporteros regionales, entre estas a Juan Manuel Escobar, a la emisora comunitaria indígena de Toribío, a comunicadores en Montería, Santa Marta, Barranquilla y Valledupar)); persecución (a Jineth Bedoya, a quien se le han violado todos sus derechos constitucionales); interceptaciones (a Hernán Peláez y al novelista Gustavo Álvarez Gardeazábal); leyes aprobadas o en trámite (las de inteligencia y de parodias radiales); intolerancia de altos funcionarios (demandas a Alfredo Molano, Salud Hernández Mora, entre otros comunicadores). Todo lo anterior, en impunidad flagrante en la mayoría de las situaciones.
En cuanto a la genealogía –histórica y socioculturalmente--, ésta tendría que ver con el origen de la intolerancia y sus violentas manifestaciones religiosas, políticas, económicas, en nuestra sociedad colombiana desde 1886 y 1887. La exclusión simbólica y real del Otro, la negación de sus diferencias en una geografía multicultural, exigirían investigar y conocer las matrices de la inequidad y las injusticias en leyes, educación, familia, sectores económicos e instituciones oficiales y privadas. Y la consecuente crisis de valores colectivos y de civilización que vivimos todos.
Las causas de poder generadoras de violencia, ayer y hoy, y los desarrollos sociales inequitativos e injusticias, en contextos económicos determinados por el mercado nacional e internacional, globalizados. Asimismo en relación con la instrumentalidad del poder –no solamente las violencias proteiformes del narco, del paramilitarismo, de la guerrilla, de las mismas fuerzas de seguridad del Estado: los núcleos o estructuras secretas, ocultas o clandestinas, que buscan y consiguen que ora un escritor ora un comunicador, “denuncie una situación o ponga en evidencia un personaje o grupo”. Con un objetivo único: “acallar una voz y apagar una luz que quiere iluminar algún rincón que alguien quiere mantener en la oscuridad” (Semana, N. 1618, pp. 28-29).
El PEN Colombia de escritores invita a todas las fuerzas vivas del país a investigar y conocer, de una parte, tanto la génesis como las causas reales y actuales de las violencias –materiales y simbólicas— en el país, especialmente, las violencias contra escritores y comunicadores; para, de otra parte, diseñar escenarios posibles en los cuales el país sea para todos los colombianos, de igual forma para los escritores que lo narran y los periodistas que lo investigan y comunican, y construyen memoria de nación.
Carlos Vásquez – Zawadzki
Presidente
Corporación PEN Internacional/ Colombia

Comentarios
Publicar un comentario