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A propósito del llamado Big Typescript de Wittgenstein o las posibilidades//limitaciones de los juegos de palabras como leitmotiv

Divertimento, ma non tanto

 por Philip Potdevin[1],pseudo-amauta

 
Ludwig Wittgenstein


§ 86. Dificultad de la filosofía, no la dificultad intelectual de las ciencias, sino la dificultad de una transformación. Las resistencias de la voluntad para ser vencidas.

Juegos de palabras, jeux de mots, Wortspiel, Word Games (mas no aquellos celebrados en Cali) he allí un afán, una necesidad presente. Juego de palabras, juego de villanos.

¿Desde dónde habla//escribe//piensa//barrunta el pensador? ¿Cuál su locus de enunciación? No por supuesto la academia visigótica, ni ostrogótica, no Marburgo, Friburgo, Estrasburgo, Hamburgo, Augsburgo o Gotemburgo, no Turingia ni Tubinga; no Aquisgrán, Treveris ni Maguncia, Heidelberg, no Nuremberg, ni tampoco Francforto en el Meno. No, de ningún modo la academia nibelunga pero sí su contrapartida criolla, (no por nombrar sus construcciones con nombres de doctores medievales la hace más europea), pero más específicamente en un recóndito cerro que no picacho en la cresta del Ande, el Ande, aquel que respeta y honra los apus, los ayllus, los amautas, las montañas, las lagunas y los páramos, los desfiladeros//cañones y los valles interandinos, aquel que honra el principio de reciprocidad, el principio de relacionalidad, el principio de correspondencia, el principio de complementariedad y el principio de ciclicidad aquel devoto a la pacha sofía; mas no desde Subachoque, no Tausa, Sutatusa o Sutamarchán, mas sí desde una vereda un paraje al nor-poniente de esta capital, llamado Sucunchoque. ¿Puede exisiir un topónimo de mayor eufonía que este? No habla entonces el galicado señor Vasija de Vino sino en su lugar, un alter ego, el frágil e indocto vernáculo Totuma de Chicha.

Pero más allá de una ubicación geográfica habla desde la literatura, lo narrativo, lo poético (el barruntador de líneas confiesa avergonzado que ha cometido de palabra, obra y omisión novela, cuento, poema; tan lejos de la filosofía pero tan cerca de la filosofía del lenguaje.

Pero.. ¿Qué se dice cuando se dice filosofía del lenguaje? (o la Sprachphilosophie[2] como anuncia el librito que blande de manera algo intimidante algún maestro ante la mirada perpleja de sus discípulos  que se rebelan a dejarse desasnar). Digamos, según las autoridades más egregias, que es aquella disciplina de la filosofía que se ocupa de lenguaje y el significado, especialmente con la relación entre el lenguaje y la realidad, y la relación entre el lenguaje y la conciencia (o el pensamiento).

Es hablar de sentido y referencia (Frege), de descripciones (Rusell) de nombres propios (Searle), de identidad y necesidad (Kripke), de significado y referencia, de significado y referencia (Putnam) de cuantificaciones y actitudes proposicionales (Quine), de decir qué (Davidson), de la inocencia semántica y las situaciones no comprometidas (Barwise y Perry), del criterio empirista del significado (otra vez Quine) como también  de significado y traducción, de la concepción semántica de la verdad (Tarski), de verdad y significado (otra vez Davidson) de actos del habla (Austin) de actos ilocucionarios y locucionarios, de las intenciones y el significado del hablante (Grice) de las metáforas (Black y Davidson y Searle) y de la semántica del rol conceptual (Harman).


(in)inteligibilidad del lenguaje filosófico//wittgensteiniano.

Es sabido que el cerebro humano no entiende la negación. De allí que es inútil al niño que comienza a aprender el lenguaje decir no toques, no cojas, no juegues, no saltes. El cerebro del niño/del adulto lo que entiende y capta es si quiero que… toques, cojas, juegues, saltes… (Wittgenstein §90:12 Acuérdate de cuán difícil les resulta a los niños creer (o reconocer) que una palabra tiene realmente//puede tener// dos significados diferentes.)

Si eso es cierto (que lo es) ¿de dónde entonces la insistencia de los practicantes de la filosofía para hacer//abusar//del absurdo de la doble, triple o cuádruple negación y elevarla a pieza fundamental de su discurso?

Obsérvese si no, la entrada del §86:1. En cuatro oraciones hay cuatro recursos al no y nueve términos negativos : (ninguna/renuncia/prescindo/carente/renuncia /difícil/difícil/difícil/contener…)

¿Es posible descifrar ese galimatías? Es posible. Mas… ¿por qué no apelar a afirmaciones que el cerebro entiende de manera n a t u r a l?

Antinomias. (R)enuncia/no (r)enuncia. Valso/Ferdadero. Esencial/inesencial. Trascendente/inmanente. Como el ourobouros, la serpiente se engulle a si misma…

(Wittgenstein §86:3 El trabajo en filosofía es justamente más…el//un// trabajo sobre uno mismo. Sobre la propia concepción. Sobre cómo ve las cosas uno…)

Analogía: ¿No es eso acaso lo que hace el escritor de ficciones?
 ¿Hay peor vicio solitario (sonrisas) que el acto creativo del narrador? Tanto el filosofo como el narrador comulgan en el acto íntimo (intimacy dirían los analíticos insulares) de parir el pensamiento filosófico/el trozo narrativo.

(Wittgenstein: §86:4 la concepción antigua,… la de los (grandes) filósofos occidentales..… dos géneros distintos de problemas…/: problemas esenciales, grandes, universales y problemas inesenciales…)

Al narrador se le presenta su problemática de una forma no binaria: credibilidad, autenticidad, fluidez, caracterización, punto de vista, descripción, gramática, gramática, gramática y por encima de todo: técnica narrativa.


§87 La filosofía muestra las analogías desorientadoras en el uso de nuestro lenguaje.


La analogía, tan cara a la filosofía es recurso tomado de la literatura, por supuesto y de su expresión más sublime: la metáfora.

¿Qué es una metáfora? Max Black, Donald Davidson (dicen que medio hermano del gran motociclista criollo Arley Davidson) y John R. Searle se ocupan de ello. Black: Llamar la atención sobre las metáforas de un filósofo es empequeñecerlo. Davidson (el filosofo, no el motociclista): La metáfora es el sueño del lenguaje y como todo sueño, su interpretación refleja tantas cosas sobre el interprete como sobre el que la ha originado. Searle: Si usted oye decir a alguien <Sally es un bloque de hielo> o <Sam es un cerdo>, probablemente usted dé por supuesto que el hablante no quiere decir lo que dice literalmente, sino que está hablando metafóricamente.

En la poesía// narración no interesa analizar la metáfora. Basta crearla.

Baudelaire: Podemos sofocar nuestro Remordimiento o En las cavernas de la honda tristeza.

Rimbaud: La tierra del borde está pisoteada por todos los homicidios y todas las batallas o Abracé la aurora del verano.

Elytis: Una flotilla de estrellas atracó en tus mejillas.

De Greiff: Pues si el amor huyo, pues si el amor se fue…

¿Qué se dice cuando se dice gramática del lenguaje literario? Ah…. ¡éxtasis completo…! Qué diferencia tan abismal ocurre entre capturar//escuchar el lenguaje hablado y producir el lenguaje escrito.

(Vallejo: las dos formas de la lengua común se oponen por su finalidad y por las condiciones de su empleo. El lenguaje oral, esencialmente práctico, busca la comunicación inmediata; vive de las frases dispersas de varios interlocutores: llamadas de atención, preguntas, respuestas, órdenes, exclamaciones, lamentos —oraciones interrumpidas y elípticas en que la situación suple lo no dicho o en el que el tono de la voz da tantas veces el sentido—. El lenguaje literario, en cambio, por mínima que sea la pretensión artística del autor, fluye en un continuo de oraciones, períodos y párrafos estructurados en la totalidad de un texto. A los fines prácticos e inmediatos del habla se opone la intención estética de la literatura; a los infinitos matices de la voz, el silencio uniforme de los escrito; a las largas pausas de la vida, la continuidad de la prosa o del poema.)

La disputa esencial del siglo veinte: la lucha libre (máscara contra pelo) entre fenomenólogos y analíticos. Analíticos y continentales. Mientras los primeros son tildados de terapeutas, los segundos de francotiradores, disparan a cualquier cosa que se mueva.

(Wittgenstein: la filosofía es rechazar falsos argumentos.) De nuevo la doble negación. (continúa…: El filósofo trata de encontrar la palabra salvadora, eso es: la palabra que al final, nos permita captar lo que, hasta ahora, ha pesado de modo inasible sobre nuestra conciencia…. El filósofo nos proporciona la palabra con la que uno//yo puede expresar la cosa y hacerla inocua.)
 
El filósofo//el escritor usa la palabra, trabaja la palabra, suda la palabra, esculpe la palabra, descubre la palabra, inventa la palabra y también, la seduce, enamora, conquista, ama, subyuga, toca, domina, lame, acaricia, besa, la hace suya, la engulle… la expele. Entonces, ¿en qué se diferencian?

El narrador//filosofo de esa manera sacraliza la palabra, es hierofante, mistagogo y psicopompo de la palabra. Pero igual la profana, la rompe, la deconstruye,  la atomiza, la (des)honra. La desacraliza.


§88 ¿De dónde viene el sentimiento de lo fundamental de nuestras investigaciones gramaticales?

(Wittgestein: ¿De dónde //tomaron // los viejos problemas filosóficos su Bedeutung? … este… cómo se dice…ah, sí… significado…

Cuáles son los problemas esenciales del escritor, aquí un ramillete:

¿Cómo construir la tensión, como lograr que esta atrape al lector?¿De qué manera lograr fluidez en el hilo narrativo? ¿Cómo generar humor, ironía y de qué manera contrastarlo con la tragedia, la miseria? ¿De qué manera construir el personaje, cuales son los artilugios a usar para caracterizarlo? ¿De qué manera lograr que el lector conozca lo que el personaje quiere, piensa, desea, teme u odia? ¿Cómo manejar las tensiones, los contrastes en la novela; ¿cuales son los artificios de que se vale para ello? ¿Cómo manejar las transiciones entre una escena y otra, entre acción y descripción, entre narración y diálogo? ¿Cómo lograr un balance entre descripción, narración, acción, evocación, dialogo? ¿De qué manera hacer fácil lo difícil? ¿Cómo lograr que el lector se identifique con el personaje, con la situación, con la trama? ¿Cómo juega con el tiempo entre el presente, el pasado inmediato, el pasado lejano, los recursos, los sueños, el futuro? ¿Cómo usa el autor los canales perceptivos para darle vida a la narración? En qué momentos utiliza el canal visual, el auditivo, el kinestésico, el olfativo, el gustativo, el intuitivo?

(Wittgenstein: El hombre que dijo que uno puede bajar dos veces al mismo río dijo algo falso: se p u e d e bajar dos veces al mismo río.)

Relator: El hombre que dijo que se puede leer dos veces el mismo libro dijo algo falso o verdadero?

Juego de palabras, otra vuelta de la tuerca.

Wittgenstein: (La importancia de la gramática es la importancia del lenguaje)

La importancia del lenguaje es la importancia de la gramática.
La importancia de lo importante es la gramática del lenguaje.


§89. El método de la filosofía: la representación perspicua de los hechos gramaticales//lingüísticos.

Verdad y Mentira.

La filosofía no es otra cosa que la búsqueda de la Verdad como arte socrático o como ciencia rigurosa husserliana.

La literatura//la otra orilla es la búsqueda rigurosa de la mentira elevada a arte. La novela es ficción, el relato es ficción, el poema épico es exageración. El mismo Wittgenstein afirma en este apartado. ..  es difícil no exagerar en filosofía.

Corrección del error. (Wittgenstein: §87: 4 Si corrijo un error filosófico y digo que siempre se lo ha presentado así, pero que no es así, muestro siempre una analogía// tengo que mostrar siempre…// que se ha seguido siempre….)

(Wittgenstein: La otra intranquilidad y confusión se caracteriza por las palabras <aquí hay un error> y la solución mediante (las palabras)

Fe de erratas. (Ramírez: Donde dice Weismann debe decir Wittgenstein. Donde dice Mi visión de la filosofía debe decir Big Typescript.)

¿Cuál es la fe de erratas par excellence? Hela aquí:

“Donde dice donde dice, debe decir debe decir. Donde dice debe decir, debe decir donde dice.”

Wittgenstein acudió a la fe de erratas y con ello enardeció al Círculo de Viena. De allí el quiebre de aguas en su pensamiento… el primer Wittgenstein, el segundo Wittgenstein, etcetera.

La pregunta más repetida en la filosofía: ¿Qué es //la filosofía//filosofar?

La pregunta más repetida en la literatura: ¿Se puede escribir literatura después de Homero?

Platón, Homero… ¿hemos avanzado algo después de 25 siglos? ¿Se ha creado algo superior en literatura que La Ilíada o La Odisea? Cratilo, Teeteto Fedón, Timeo… insuperables a la fecha.

Wittgenstein: (los problemas filosóficos pueden compararse con cierres de cajas caudales que pueden abrirse componiendo la palabra determinada o un número determinado, de modo que la puerta no puede abrirse usando violencia alguna hasta que se da con la palabra, y una vez que se da con ella, cualquier niño puede abrirla//).

Lo anterior lo demostró Borges (y en menor medida Cortázar) hasta la saciedad en sus cientos.

(Wittgenstein: El concepto de representación perspicua tiene para nosotros un significado fundamental. Designa nuestra forma de representación, el modo en que vemos las cosas.)

Lo anterior en literatura se llama punto de vista. ¿Desde qué ángulo se ubica el narrador para contar su historia? Igual tiene un …significado (¿cómo se dice? ah si, Bedeutung) fundamental. Sería imposible un Quijote en primera persona.

 (Wittgenstein: Un símil es parte de nuestro edificio, pero no podemos extraer de él conclusión alguna; no nos lleva más allá de sí mismo.)

Abusar del símil en el lenguaje es abusar del condimento en la sopa. La proporción exacta en la cantidad justa.

(Wittgenstein: La respuesta a la petición de explicación de la negación (¿se dan cuenta? de nuevo la negación) es realmente: ¿no lo entiendes? Ahora bien, si lo entiendes, ¿qué queda aquí por explicar? ¿Qué tiene qué hacer aquí una explicación?)

La filosofía siempre requiere una explicación. La literatura jamás la requiere. Si lo requiriese perdería su magia, su encanto, su hechizo. Al igual que la música, al decir de Aaron Copland, no es necesario entender la música, basta con disfrutarla.

(Wittgenstein: La filosofía pura y simplemente coloca todo delante y no concluye nada.)

La literatura pura y simplemente coloca todo detrás y tampoco concluye nada. Todo queda abierto (salvo en una mala novela).

§90 Filosofía. La clarificación del uso del lenguaje. Trampas del lenguaje.


El matrimonio del cielo y el infierno, es un libro sublime de poemas de William Blake. He aquí la versión de Wittgenstein. §90:3. La capacidad para filosofar consiste en la capacidad de recibir una impresión fuerte y duradera de un hecho de gramática.

Corolario: Los hombres están profundamente incrustados en confusiones filosóficas, esto es gramaticales.

¡Oh… ¡qué sabiduría.. elemental, sencilla, impecable, implacable.

Toda dificultad filosófica//gramática//literaria queda resuelta por el gran W. Citando al maestro Lichtenberg[3], el aforísta:

¿Por qué son los problemas de (gramática) tan duros y aparentemente imposibles de erradicar — Porque están conectados con los más antiguos hábitos de pensamiento, esto es: con las imágenes más antiguas que están acuñadas en nuestro mismo lenguaje.

(Wittgenstein: Leo <…philosophers are no nearer to the meaning of ‘Reality’ than Plato got> [los filósofos no están más cerca del significado de la <realidad> de lo que estuvo Platón…]. ¡Qué estado de cosas tan curioso! ¡Qué extraño que Platón haya sido capaz de llegar tan lejos! ¡O qué nosotros no hayamos podido avanzar! ¿Será por que Platón era muy listo?

Las trampas del lenguaje. Acechan tanto al filósofo como al escritor, digo no sin atrevimiento (¿vieron la doble negación?). El escritor, tras cada palabra que escribe abre una diáspora fractal de posibilidades (triple redundancia), de caminos, de senderos que se bifurcan (Borges), una y otra vez, como un rizoma fustigado por las radioactivas aguas de Fukushima. Si digo, érase una vez, ¿con qué sigo? ¿Cuántas posibilidades//trampas surgen a partir de allí? Infinitud de contingencias finitas.

Y de cada cien posibilidades, noventa y nueve son trampas: lugares comunes, pasos en falso, reiteraciones, babosadas, tromp l’oeil, incorrecciones, callejones sin salida, incoherencias, balbuceos, insultos a la inteligencia, resequedades creativas, en fin… ¿cómo vadear esas trampas infinitas? Es como (símil) caminar por un puente colgante sin barandas sobre un profundo abismo. Un traspié y …

(Wittgenstein: La meta de la filosofía es levantar un muro allí donde en cualquier caso termina el lenguaje.)

¿Cabe metáfora más admirable para definir los límites de la filosofía?

§91 No encontramos en absoluto problemas filosóficos en la vida práctica (como encontramos, por ejemplo, los de la ciencia natural); sólo encontramos cuando, al construir nuestras oraciones, nos dejamos guiar, no por una finalidad práctica, sino por ciertas analogías del lenguaje.

Este apartado, por lo autoexplicativo, no pareciera requerir glosa… y a la vez, suscita la siguiente inquietud:

El lenguaje es sentido, es significado es analogía, es metáfora, y ya dijimos, siguiendo a W, es esencialmente un campo minado de trampas. Pero si renunciamos al lenguaje, ¿qué nos queda? Vivir sin lenguaje nos llevaría a la infinita libertad de los animales a quienes les basta aullidos, maullidos, balidos, alaridos, graznidos, gruñidos, zumbidos, chillidos, relinchos, bufidos, ronquidos, mugidos, cacareos, gorjeos, ladridos, sisbeos y silbidos?

Si bien muchas personitas viven a medio camino entre esas asonancias animales y los balbuceos (MIRA que hay algunas así)… prefiero no renunciar,  (doble negación… ay, que bella es la doble negación), hablo en primera persona, a las figuras gramaticales:

La aposición. Nada más bien parecido en literatura, que la aposición, sal y pimienta del lenguaje. Sí, hay algo más bello: la metáfora. Pero también podemos echar mano de las progresiones  y gradaciones, que van sumando una, dos, tres veces a la intención del mensaje, las inconsecuencias  sintácticas, el ablativo absoluto, el anacoluto, el verbo impoluto, las omisiones, la elipsis, la repetición, repetición, repetición., las substituciones, los sinónimos redundantes, la enumeración, primero esto, luego aquello y luego estotro, la simetría y el quiasmo, las uniones insólitas de palabras, la construcción nominal, la personificación, la metáfora, ay, la metáfora, la comparación, etcetera.

§92. Método de la filosofía. Posibilidad del progreso tranquilo.

Y para finalizar:

(Wittgenstein: El descubrimiento auténtico es el que me hace capaz de dejar de filosofar cuando quiero.)






[1] Seudónimo apócrifo usado por el proto-chamán Totuma de Chicha.
[2] Die Sprachphilosophie ist die Disziplin der Philosophie, die sich mit Sprache und Bedeutung beschäftigt, vor allem mit dem Verhältnis von Sprache und Wirklichkeit und dem Verhältnis von Sprache und Bewusstsein (bzw. Denken).
[3] Otros aforistas notables: Baltasar Gracián, Friedrich Nietzsche, El Barón de La Rochefoucauld, Nicolás Gómez Dávila, Óscar Jiménez.

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