Para que en Colombia pueda elegir, por primera vez en su historia bicentanaria, el camino de un gobierno progresista, es necesario acudir a las más profundas convicciones de la ciudadanía, aquellas que residen en la autonomía de su conciencia. -¿Doctor, este año por quién hay que votar? -pregunta Hortensia Murcia, una mujer de poco más de cincuenta años y treinta de vivir en la capital. Llegó de Suaza, Huila. De lunes a viernes trabaja como portera en un edificio al norte de Bogotá. Los sábados va a una casa de familia y ayuda con el aseo. Su educación es precaria. Y luego, sin esperar respuesta, dice: -A mi hija, que acaba de ingresar a la universidad, le dijeron allá que hay que votar por equis. Algo similar ocurre entre millones de colombianos: su conciencia ciudadana es lo sufi-cientemente desarrollada como para dictarles la importancia de elegir a los gobernantes, pero no lo suficiente como para generar un criterio autónomo. Sin embargo, no todos en el país caen en esa categoría. ...
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