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Mostrando entradas de mayo, 2017

¿A quién le importa la vida de los escritores?

Recibo llamada de una persona amiga, conmovida, que ha visto una entrevista a un reconocido escritor ‒a quien ella admira profundamente y sigue de cerca‒ en la que el autor dialoga públicamente con su siquiatra en una concurrida librería. La entrevista tiene un propósito único ‒-dice mi informante‒, y es la confesión ‒hoy día las confesio¬nes dejaron de ser secretas como en épocas de confesionarios y penitencias, para convertirse en espectáculo‒ ante decenas de asistentes a la librería, y por supuesto a miles de lec¬tores que se asoman a la entrevista en algún canal multimedia. ¿Cuál es la revelación? Algo sencillo pero demoledor, para algunos, al menos: el autor pasa por “una enorme dificultad emocional” de la que no ha podido salir a flote desde su último éxito editorial; dos años ha de ese suceso.  La escucho y trato de empatizar. Conozco la obra del autor, quizás no tan bien como ella, que ha leído devotamente gran parte de la producción suya. Recuerdo que la última vez que l...

Hacia una cultura antagonista en Colombia: una nueva oportunidad para el intelectual colombiano a partir del Acuerdo Final de La Habana

Por Philip Potdevin* (Tomado de Le Monde Diplomatique, edición Colombia No. 166, mayo de 2017) Una de las leyes de la acción dramática es que a la estrella debe enfrentársele un antagonista que se oponga a sus designios. En La tempestad, la mejor de las obras de Shakespeare y la más incomprendida, el invasor Próspero ha esclavizado a Calibán, el habitante originario de la isla. Éste no se doblega ante el atropello de Próspero. Al contrario. Calibán : T engo que comer. Esta isla es mía por mi madre Sícorax, y tú me la quitaste. Próspero tiene un vasallo, el espíritu Ariel, que busca alcanzar la libertad siendo servil al dominador que ha despojado de la isla a su dueña, la hechicera Sicorax. Próspero:   … salvo el hijo que ella parió aquí, un pecoso engendro, ningún humano había honrado esta isla. Ariel:   Sí, su hijo Calibán. Próspero: ¡ Torpe! ¿Quién, si no? Calibán, que ahora está́ a mi servicio. Éste lo ha sometido a la condición de enemig...